Por Fumeta1975

 

 

       
 
APACHES MESCALEROS
 


Los Mescaleros fueron un grupo de los apaches. En el momento de contacto con los españoles y euroamericanos, los Mescaleros eran nómadas que se trasladaban de una parte a otra de una vasta región que abarcaba una extensa zona de los estados de Nuevo Mexico ,Texas y Coahuila.


   
Su economía se basaba en la caza de ciervos, alces, bufalos y antilopes así como la recolección de numerosas frutas y plantas, como por ejemplo piñones y el bulbo de agave (mescal ) de ahí el nombre de Mescaleros, aunque al igual que el resto de los apaches, los Mescaleros se referian a sí mismos como " diné" , es decir "el pueblo ".
 



Los mescaleros usaban el mescal (fuerte alucinógeno ) en sus ritos sagrados de adoración a los espíritus "gan", los cuales ataviados con mascaras y los tradicionales mocasines altos y faldellines confeccionados con ante, vienen a danzar en verano durante las festividades del ritual de las doncellas celebrado la 1ª semana de junio. El rito marca el paso por el cual las jóvenes adquieren la condición de mujeres con la edad de casarse; los apaches consideran que las participantes se convierten en " la mujer pintada de blanco " una divinida que es la Madre Tierra .


La montaña "Old Baldy " ubicada en la Sierra Blanca fue incluida dentro de la reserva al ser considerada sagrada por estar habitada por los espíritus gan.

       
 
Los mescaleros eran valientes guerreros y excelentes jinetes la cual cosa hizo que pronto comenzaran sus disputas con los nuevos colonos ; ademas de las que mantenian desde antaño con sus rivales los comancheros

La resistencia armada y las incursiones cometidas por los mescaleros en combinación con los chiricahuas liderados por Victorio, fueron determinantes en la reducción por la fuerza de los mescaleros.
 
       
 
DECLIVE Y PASO A LA RESERVA
 

 

En 1862 las continuas incursiones de los mescaleros contra los nuevos pobladores, dan lugar a una dura campaña del ejercito estadounidense. El gobernador militar general James H. Carleton tenia la misión de establecer la autoridad del gobierno federal.


Se organizó primero una campaña contra los mescaleros y en noviembre de 1862 un destacamento al mando del capitan William Mc Cleave logró sorprender al principal campamento de la tribu en el " Cañon del perro " , dando muerte a varios apaches. El resultado fue la rendición de los mescaleros varios de los cuales se entregaros al explorador Kit Carson. Este despacho a Santa Fe una delegación de 5 de ellos, incluyendo al jefe Cadete y fueron recibidos por Carleton.


Cadete actuo de portavoz y dirigiéndose al general pronunció las sigientes palabras :

"Vosotros sois mas fuertes que nosotros. Hemos luchado contra vosotros mientras teniamos rifles y pólvora pero vuestras armas son mejores que las nuestras. Dadnos armas y dejadnos marchar y nosotros lucharemos de nuevo contra vosotros ; pero estamos agotados ; ya no tenemos corazón ; no tenemos víveres ni medios para vivir ; vuestros soldados estan en todas partes ; nuestras fuentes y pozos estan ocupados o vigilados por vuestros jóvenes. Vosotros nos habéis echado de nuestra ultima fortaleza y ya no tenemos corazón. Haced con nosotros lo que queráis pero no olvidéis que somos hombres y valientes"

       
 

Carleton no le dio mas opción que la rendición total y el internamiento en la reserva de Bosque Redondo, situada en una planicie junto al río Pecos en el norte de Nuevo Mexico. Unos 400 mescaleros fueron internados en este lugar en marzo de 1863.
La experiencia fue traumática, no solo para los mescaleros, sino para varios miles de navajos que el año siguiente empezaron a llegar despues de ser derrotados por Kit Carson. Las dos tribus tenían una trayectoria de enemistad y no se llevaban bien. Las condiciones de vida no eran nada favorables; el agua alcalina del Pecos causaba disentería, las condiciones sanitarias eran deficientes y enfermedades como la meningitis y la gripe provocaron la muerte de muchos indios, sobre todo los mas débiles , niños y ancianos. Además México sufrió una sequía que provocó la pérdida de cosecha y ganado que originó una hambruna que afectó a toda la población. En 1865 Labadie protestó afirmando que los mescaleros habían recibido raciones de carne de vacuno que habia muerto de emfermedad. Indignados ante tal situación, los mescaleros huyeron de la reserva llevándose a sus familias. Algunos se dirigieron a las llanuras y acabaron uniendose a sus antiguos enemigos los camanches. Sin embargo la mayoría acabó refugiándose en lo que consideraban el centro de su territorio: La Sierra Blanca del sur de Nuevo Mexico. Allí permanecieron un tiempo.

 
 
 
En 1871 el gobierno de Washington ordenó suspender las operaciones militares por el momento. Coyler, miembro del comisionado de paz comentó que la tribu de los mescaleros llevaba mucho tiempo en paz y en consecuencia autorizó la creación de una reserva en su antiguo territorio al sur de Fort Staton. La burocracia fue lenta y hasta al cabo de dos años , el 29 de mayo de 1873, no se estableció la nueva reserva de mescalero.
       
 

Hubo varios inconvenientes con la reserva. En primer lugar no fue producto de un tratado entre tribu y gobierno, sino que fue creada por orden ejecutiva, es decir por decreto presidencial. El congreso federal nunca llegó a ratificar la transacción y siempre existió la duda de si era de caracter permanente. Tampoco se tomó la molestia de definir los límites exactos de la reserva. Hubo que esperar hasta 1922 para que el gobierno de los Estados Unidos confirmara el reconocimiento oficial de la reserva mescalero.
Además la mayoría de los euroamericanos de la región veían con poca simpatía a los habitantes de la reserva a los que acusaban de robar el ganado y utilizar la reserva como santiario. Sin embargo debe tenerse en cuenta que en el condado de Lincoln la situación dejaba mucho que desear pues la delincuencia entre la población euroamericana estaba muy extendid , con robo de ganado e incluso asesinatos . La lucha para controlar la economia del condado se movia en las mas altas esferas e iba a degenerar en la llamada "guerra del condado de Lincoln " en la que entre otros personajes destacaria el tristemente famoso "Billy el Niño"

       
 
VICTORIO Y LOS MESCALEROS
       
 

Victorio no era mescalero, sino jefe de los chiricahuas de la banda oriental conocidos como apaches de Ojo Caliente o Fuente Caliente. A Victorio se le ha considerado el mejor estratega militar indigena del suroeste exceptuando a Cochise. Su mención en el presente trabajo se debe a que parte de su trayectoria se relaciona con los mescaleros.

 
 

En la decada de 1870, el gobierno decidió agrupar a todos los apaches en la resrva de San Carlos y suprimir la del sur de Arizona y en 1877 la de Ojo Caliente en Nuevo Mexico. La reserva mescalera no se vio afectada de momento. A pesar de que la mayoria de los apaches de Ojo Caliente procuraban mantener la paz, algunos se unieron a la partida liderada por Geronimo y realizaron numerosas incursiones, refugiándose luego en la reserva. Como consequencia de ello el comisionado de asuntos indios, ordenó arrestar a los apaches culpables de haber realizado incursiones, recuperar el ganado y otras propiedades robadas y devolver todo a sus propietarios. Los apaches detenidos debían ser entregados para juzgarlos por robo y asesinato.
       
 

Inicialmente la orden no afectó a la banda de Victorio porque no se habia unido al grupo de Gerónimo. Clum consiguió detener a la banda de Gerónimo, pero cuando los iban a trasladar a San Carlos, recibió la orden del gobierno de cerrar la reserva de Ojo Caliente y llevarse tambien a los chiricahuas a San Carlos, incluyendo a la banda de Victorio . A pesar de sentirse traicionados , accedieron a marcharse con los soldados. No obstante, Victorio no tardó en huir con 260 seguidores, junto con algunas mujeres y niños .

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La persecución de Victorio llevó a éste y 13 de los suyos a la reserva mescalera donde llegaron el 30 de junio de 1879 con la intención de establecerse. El agente Russell les informó que tenían que esperar una autorización de Washington y, mientras esperaban, los hombres de Victorio mostraron su beligerancia, hablando de volver al sendero de la guerra y animando a los mescaleros a unirse a ellos. La intervención del jefe mescalero San Juan y el Dr. J.H. Blazer, un colono amigo de los mescaleros, logró apaciguar los ánimos, con la entrega de un buey y algunas raciones.


Sin embrago unos dias después una fiesta de los apaches acabó en borrachera y con la muerte de un mescalero, culpándose al grupo de Victorio de lo sucedido. En medio del ambiente enrarecido, se recibió la noticia de que el juez Bristoe y el fiscal del condado habian presentado cargos contra Victorio por asesinato. Cuando el grupo de Victorio lo supo, cogieron sus caballos y las provisiones que pudieron llevarse y huyeron. Esto fue el 4 de septiembre de 1879. Les acompañaron varios mescaleros y en los meses siguientes se les unieron muchos mas, incluso otros chiricahuas. Había comenzado una nueva guerra que iba a afectar a los indios mescaleros que quedaban en la reserva. Según Russell, la mayoría de los mescaleros deseaba vivir pacíficamente en la reserva, estaban cansados de huir, constantemente acosados por los soldados y por los temidos exploradores apaches.

 

A pesar de las pacíficas intenciones de una parte importante de los mescaleros, había un sector de la tribu que no estaba contenta con la situación en la reserva, sobre todo jóvenes que envidiaban el éxito de los guerreros de Victorio y el botín que reunían. Durante el invierno de 1879 unos sesenta mescaleros dejaron la reserva para unirse a Victorio; otros lo habían hecho anteriormente, aunque a menudo regresaban para estar con sus familias, dando pie a las acusaciones de los militaresde que la reserva era un lugar donde los «broncos» podían conseguir raciones y descansar entre las incursiones.
el alto mando del ejército consideraba que la tribu mescalera era culpable de colaborar con Victorio y, por lo tanto, debía desarmarse a los hombres y confiscar sus caballos, pues se presumía que muchos habían sido robados y servían para cubrir las pérdidas de los apaches broncos.
 
 

En la primavera de 1880 el coronel Edward Hatch, comandante de las tropas en campaña en el sur de Nuevo México, recibió la autorización para decomisar las armas y los caballos de los mescaleros. Hatch sabía que, si los indios sospechaban de sus intenciones, se dispersarían y probablemente muchos de ellos acabarían uniéndose a Victorio.

Era por lo tanto esencial conseguir la colaboración del agente Russell. Aunque Russell consideraba que Victorio y sus secuaces constituían un peligro para la pacificación de los apaches, no estaba de acuerdo con Hatch y otros oficiales en considerar a los mescaleros en general como culpables de colaborar con el enemigo. Por lo tanto el coronel decidió actuar con astucia y no comunicar al agente el verdadero alcance de la operación en marcha.

 
El 24 de marzo de 1880 Hatch informó a Russell que debía convocar a los mescaleros para que se presentasen en la agencia, junto con sus caballos, no más tarde del 12 de abril. En sus informes posteriores, Russell declaró que no fue informado de las verdaderas intenciones del mando militar; en consecuencia, el agente designó un lugar situado a unos siete kilómetros de la agencia donde los indios podían dejar sus animales. Sin sospechar nada, los mescaleros cumplieron de buena gana con las instrucciones de Russell.
 
En la noche del sábado 10 de abril, con pocas excepciones, todos los mescaleros que no colaboraban con Victorio o bien se hallaban ausentes en otros menesteres se habían presentado en la reserva, sumando unas cuatrocientas personas según los cálculosde Russell. Aunque se les había informado que se iba a presentar una unidad militar, los indios no esperaban ver al coronel Hatch llegar con casi mil soldados, incluyendo a cien de los temibles exploradores apaches. Los mescaleros temían más a éstos últimos que a los propios soldados, porque pertenecían a las bandas de apaches occidentales ávidos de botín y en general poco amigos de aquéllos. Recelosos de sus intenciones, muchos de los mescaleros trasladaron sus campamentos a lugares menos accesibles, en los montes circundantes, aunque no muy lejos de la misma Agencia.
 

El coronel Hatch informó a Russell de su intención de decomisar las armas y el ganado, a lo que el agente respondió que de haberlo sabido los indios de la reserva no se habrían presentado. Es más, Russell declaró que los mescaleros, fiándose de la amistad que le profesaban, habían confiado en él y por lo tanto se negaba a ser partícipe de tal engaño. Como respuesta, Hatch amenazó con lanzar a los exploradores
apaches contra los mescaleros y Russell, viendo que no tenía alternativa, se avino a llegar a un acuerdo con el oficial. Tras su entrega, armas y caballos les serían devueltos una vez que la situación respecto a Victorio se hubiese normalizado.


Cumpliendo con su parte del pacto, Russell consiguió que los mescaleros se trasladasen a un lugar más cercano a la Agencia, lo que hicieron el martes y el miércoles. Sin embargo, el lugar escogido no era de la satisfacción de Hatch, que exigió otro más accesible para la tropa donde los indios debían agruparse junto con la totalidad de su ganado.


El jueves por la tarde Hatch, acompañado por otros oficiales y por Russell, se dirigieron a los campamentos y contaron 309 personas. Russell, sus intérpretes y alguno de los oficiales opinaban que, habida cuenta del hecho de que había otros indios escondidos en las montañas circundantes, la suma total ascendería a unos cuatrocientos individuos y que probablemente se presentarían en la Agencia antes de la noche siguiente.


   
 
El viernes a las 13 horas el capitán Steelhammer y una compañía de soldados fueron al campamento de los mescaleros con el propósito de retirarles sus armas. Los indios se alarmaron y muchos de ellos se dispersaron. No era de extrañar, pues aquella madrugada sobre las 3:00 h. Hatch en secreto había dado rienda suelta a los exploradores apaches, quienes no tardaron en matar a dos hombres mescaleros a unos tres kilómetros de la Agencia. Antes de acabar el día, otros siete mescaleros morirían por disparos de los exploradores o de los soldados. Aparentemente sin saber lo que estaba ocurriendo, Russell se reunió con los mescaleros, recordándoles que era su amigo y que no les engañaba; que el comandante de las tropas tenía órdenes de decomisar sus armas pero que a él se le había entregado un recibo para reclamarlas posteriormente.

En aquel momento, en un ambiente cargado de tensión, algunos de los jóvenes empezaron a retirarse del lugar, mientras se entregaba a Russell unas cinco armas de fuego. Al mismo tiempo, el jefe Nautzilla intentaba convencer a los reticentes para que regresasen. Viendo que los indios no tenían intención de volver, Steelhammer ordenó a la tropa abrir fuego. Uno de aquéllos cayó muerto al tiempo que muchos de los mescaleros, incluyendo a Nautzilla, huyeron aterrorizados. No obstante, un número considerable de indios fue apresado y encerrado en un corral en que había varios centímetros de estiércol. Entre tanto, los soldados y exploradores apaches se dedicaron al pillaje en el campamento indio, quedándose con numerosos artículos personales de valor. El resultado de la operación fue de catorce mescaleros muertos, mientras que otros cuarenta o cincuenta fueron a engrosar la banda de Victorio. Extremadamente disgustado por la flagrante violación de lo acordado con Hatch, Russell protestó verbalmente a dicho oficial y posteriormente por escrito en varios informes dirigidos a sus superiores.

   
 

El desarme de los mescaleros requirió un número mayor de tropas que el disponible en Nuevo México y, por ello, no sólo se enviaron exploradores apaches desde San Carlos en Arizona, sino que también se obtuvo la colaboración del 10º de caballería del Distrito Militar de Texas. Esta unidad estaba al mando del coronel Benjamin H. Grierson, un oficial que durante la Guerra Civil alcanzó el rango temporal de mayor general del ejército federal y la fama, entre diversas acciones, por una contundente expedición punitiva tras las líneas enemigas contra las instalaciones sureñas en el estado de Mississippi. Grierson tenía el cometido de avanzar desde el sureste, cortando cualquier tentativa de fuga o suministro de los mescaleros en aquella dirección.


Sin embargo, el mismo Victorio vino desde México y en los montes San Andrés su banda interceptó un destacamento al mando del capitán Henry Carroll, que venía rodeando la reserva desde Fort Stanton. La unidad, debilitada y enferma por haber bebido agua contaminada con yeso, fue sorprendida por los apaches en el cañón Hembrillo, con el resultado de varios heridos y dos hombres muertos. Sólo la oportuna llegada del capitán Curwen B. McClellan, a cuyo mando se contaban los exploradores apaches del teniente Charles B. Gatewood, salvó la situación, obligando a Victorio a batirse en retirada. Mientras, Grierson y su columna colaboraron activamente en la operación para neutralizar a los mescaleros.

Este oficial opinaba que el agente Russell era un hombre honesto y que los mescaleros bajo su tutela eran «buenos y pacíficos» y no se les debía molestar, pero al mismo tiempo el coronel creía que la reserva era una base de refuerzos y suministros para los apaches hostiles que debía ser eliminada. Por lo tanto, no dudó en colocar su mando a disposición del coronel Hatch y colaboró plenamente en las operaciones entre el 12 y 16 de abril, ya descritas .

 

Finalizada la operación de desarme de los mescaleros, el 17 de abril de 1880 el cuartel general del Distrito Militar de Nuevo México emitió la siguiente proclama:


«El oficial comandante del 10º de caballería asignará una compañía para escoltar el ganado de los indios a Fort Stanton. Dicha unidad partirá esta mañana al mando de un oficial con instrucciones de regresar a Texas a partir del 20 de abril. Se autoriza al coronel Grierson a traer el ganado marcado que se sabe haya sido robado en Texas, con la finalidad de entregárselo a sus legítimos propietario

Por su parte, Hatch informó que las armas requisadas a los indios habían sido entregadas al Agente Russell, mientras que los caballos fueron llevados a Fort Stanton, salvo aquellos que Grierson se llevó consigo. Lo que probablemente no se mencionó fue que, además de las pertenencias personales y caballos de los mescaleros, los exploradores apaches se llevaron un caballo que pertenecía al Dr. Blazer, además de varios otros que eran del jinete correo vecino de éste. En respuesta a la queja que recibió de Russell, Hatch prometió investigar el asunto y, en el caso de que la información fuese correcta, devolver los animales a sus legítimos dueños. Durante meses, Russell protestó ante el gobierno por el miserable trato que se había dado a los mescaleros, la mayoría de los cuales simplemente deseaba vivir en paz en su reserva. Víctimas de ladrones de ganado, saqueados sus caballos y pertenencias por los soldados y los exploradores apaches, asesinados a sangre fría por éstos últimos y ahora sin armas para defenderse contra los cuatreros que pululaban por el sur de Nuevo México, los mescaleros se sentían abandonados por todos salvo por el agente Russell. Éste a su vez se sentía engañado por los militares y acusó directamente a Hatch de haberle hecho faltar a su palabra con los indios. El coronel, imperturbable, pasó por alto las protestas de Russell; consideraba que el fin justificaba los medios. Sin embargo, los objetivos de la operación sólo se habían cumplido en parte, porque no se había podido evitar la huida de casi cuarenta guerreros que fueron a engrosar las filas de Victorio; lo que tenía que haber sido una incautación de armas y caballos sin derramiento de sangre, tampoco se cumplió, pues perdieron la vida catorce mescaleros, la mayoría a manos de los exploradores apaches.


El 14 de octubre de 1880 la banda de Victorio fue acorralada por tropas mexicanas al mando del general Joaquín Terrazas en las montañas Tres Castillos, en el estado de Chihuahua. Al día siguiente los soldados, superiores en número y armamento, dieron muerte en menos de dos horas a sesenta guerreros y dieciocho mujeres y niños. Herido varias veces, Victorio recibió el tiro definitivo del explorador tarahumara Mauricio.
Sesenta y ocho mujeres y niños fueron apresados y posteriormente llevados a la ciudad de México, donde fueron vendidos como servidumbre perpetua, un eufemismo que en realidad significaba la esclavitud que estaba prohibida en México.


Una buena parte de la banda la formaban mescaleros; se tiene algunas cifras de las bajas e incluso se conocen algunos nombres.


Muertos: «Blanco» con esposa y niño; «Anton», esposa e hijo; «Gil Cure» y dos hijos; así como quince mujeres y catorce niños. Algunos caídos más elevaron el total de mescaleros muertos a 44. Otros veinte se hallaron entre los prisioneros. Esta información la obtuvo el capitán C. H. Conrad del jefe San Juan que declaró que se la habían suministrado algunos de los renegados que regresaron a la reserva.

Estas pérdidas sumadas a las sufridas a lo largo de 1879-1880 afectaron seriamente a la demografía de la tribu, que ya corría peligro de desaparecer.

La desaparición de Victorio puso fin a la resistencia organizada de los mescaleros. Varios de ellos se habían separado de la banda antes del desastre de Tres Castillos y ahora, perseguidos por las tropas mexicanas, buscaban la manera de regresar a los Estados Unidos. El clamor del pueblo mexicano en Chihuahua era casi unánime: ahora que el foco principal de los incursores apaches había sido aniquilado, los restos que
quedaban debían ser eliminados. El cónsul estadounidense en la ciudad de Chihuahua escribió al Secretario de Asuntos Exteriores en Washington dando los detalles de la victoria conseguida por el general Terrazas, y expresaba la esperanza de que su gobierno diese instrucciones a las autoridades de Nuevo México para detener a los apaches hostiles en cuanto cruzasen la frontera y entregarlos a México para ser juzgados.


Por su parte, el general Pope expresó el deseo de que toda la tribu fuese trasladada a un lugar lejos de la frontera.Su superior el general Philip Sheridan, comandante del Departamento de Missouri, avaló la petición.
No obstante, el gobierno estadounidense optó por una política de apaciguamiento e invitó a regresar a la reserva a aquellos mescaleros que todavía no lo habían hecho. El 13 de noviembre de 1880 el capitán C. H. Conrad, comandante de la guarnición destacada en la Agencia de Mescalero, reunió al jefe Nautzille y a los subjefes Gargona, San Juan, Roman Chiquito, Patricio, Trias, José Puyo y Cabastro Gordo, para comunicarles la nueva política del gobierno. Conrad les informó que el deseo del gobierno era que todos los mescaleros que se hallaban fuera de la reserva regresasen en paz a la misma. A sugerencia del oficial, los jefes acordaron escoger unos cinco hombres de la tribu para que fuesen a informar a los «renegados» de que podían regresar. Los mescaleros afirmaron que sólo había treinta y cuatro de los suyos ausentes de la reserva, que estaban en las Montañas Humo de México y que se tardaría aproximadamente un mes en lograr su regreso, lo cual hicieron.


Otra de las concesiones de la autoridad militar era la posesión de armas para la caza por parte de algunos hombres escogidos. Las armas sobrantes serían vendidas y con el dinero obtenido se compraría ganado para la tribu. Es más, una vez que todos los mescaleros estuviesen en la reserva, el gobierno entregaría dos yeguas a cada familia.Finalmente se garantizaba que los soldados protegerían a los indios de los blancos,
algunos de los cuales se dedicaban al robo de ganado y otros deseaban vengarse de los apaches.
Por fortuna para los indios, a partir de este momento la resistencia de los mescaleros cesó, pues su trayectoria a finales del siglo XIX fue distinta a la de los chiricahuas de las reservas de Fort Apache y San Carlos en Arizona. Mientras éstos siguieron el camino de la resistencia liderada por Gerónimo y Naiche, que acabó con su rendición en septiembre de 1886 y posterior destierro a Florida, Alabama y Oklahoma, los mescaleros


iniciaron una larga etapa de adaptación repleta de dificultades.

   
 
LOS MESCALEROS EN LA ACTUALIDAD
 
No fue hasta mediados del siglo XX cuando la tribu logró realmente un nivel de vida que permitiera una adecuada autosuficiencia. En este sentido mucho se debe a la labor de líderes como Wendell Chino y Fred Pellman, cuya dedicación fue determinante para el desarrollo del ambicioso proyecto turístico de Apache Summit que se inauguró en septiembre de1956. Desde entonces este complejo de turismo y esquí se ha ampliado junto con las demás actividades ecónomicas descritas en el prólogo de estas páginas. Finalmentecabe mencionar que los mescaleros son considerados entre los más progresistas de los indios norteamericanos , sin que ello suponga la renuncia de sus valores tradicionales.
 

 

 

 

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